Partidos politicos despues de la Ley Saenz Peña

Historia social Argentina (Villarruel) 

Ansaldi 

partidos políticos después de la Ley Sáenz Peña (1916-1930) 

 

La sociedad argentina ha generado un sistema político mucho más consistente y eficaz que el sistema de partidos, el cual no se caracteriza por su fortaleza. En Argentina, el sistema político es un entramado de mediaciones entre la sociedad civil y el Estado dominado por la mediación partidaria y la mediación corporativa. Además, conviene tener en cuenta que el partido juega un doble papel: como actor del sistema político y como canal para las demandas que se forman fuera de él.

 

La Ley Sáenz Peña estableció el sufragio universal masculino, secreto y obligatorio para mayores de 18 años, cambiando las reglas del juego electoral y redefiniendo las relaciones entre sociedad civil y Estado. Las tres agrupaciones eran: UCR (1891), que era la única de alcance nacional, PS (1896) y Partido Demócrata Progresista (1914). Además había muchos partidos conservadores chicos.

 

Estos partidos no guardan correspondencia exacta con las fracturas de clase. Esto es porque en la Argentina moderna, la conciencia de la movilidad social, la aspiración del ascenso social individual prevalece sobre la conciencia de clase, dificultando la constitución de una estructura social definidamente clasista. Tal vez ello explique por qué la forma “movimiento” es más efectiva que la de partido, como el peronismo o el radicalismo, que son más movimiento que partido.

 

Maupas señaló en 1912 que en el país no estaban expresadas en forma concreta, salvo en el PS, aspiraciones de carácter social. Los dos partidos conservadores más importantes eran Unión Cívica Nacional y Unión Nacional (continuación del PAN). Para el autor hay dos fracciones burguesas: la adinerada, que es la representada por los dos partidos mencionados, y la burguesía media. Maupas preveía la ruptura de la UCR, que se dio en 1924, y la atribuía a la tensión existente en el interior del partido: la tensión entre las demandas de los sectores burgueses y los de las clases medias. Esta tensión es típica de la UCR, data desde la insurrección del Parque, cuando los caminos políticos de la burguesía se bifurcaron: uno democrático y otro oligárquico. Maupas decía que el interés de la clase media se expresa de modo doble: a) eliminación de la influencia de la burguesía rica del gobierno nacional b) ganar la dirección de la legislación mediante la mayoría de los diputados y la administración por los suyos.

 

Rivarola dijo en 1914 que había tres palos: radical, socialista y conservador. Decía que los nombres estaban mal puestos: en la mayoría de los países, un partido “radical” aspira a cambios de raíz, la UCR no es el caso, y la R es porque luego de la vencida insurrección del parque, la UC se dividió en dos: una de las cuales se declaró radicalmente intransigente con el PAN. El PS tampoco tiene una denominación adecuada, es un partido moderado.

 

El socialismo es una concepción opuesta al individualismo, y corresponde a una sociedad donde la tiranía del capital existe de un modo general por la difusión de la industria, pero en Argentina apenas había industria en dos ciudades. Las aspiraciones de reforma constitucional del PS podían compartirlas cualquier individualista: separación de la Iglesia y el Estado, descentralización administrativa, gobierno municipal, etc.

El Partido Conservador estaba sujeto a dos objeciones: no es ni partido ni conservador. Es el nombre que adoptó el antiguo oficialismo del PAN. No era conservador, era progresista, nunca se le ocurrió calificar el sufragio, aceptó todos los grandes ideales de libertad política que están escritos en los libros, proclamó la pureza de las elecciones, la autonomía del gobierno, etc. Pero no creía en esas cosas, las consideraba peligrosas para la paz interna y el progreso, y creía que el pueblo no estaba preparado para el sufragio: una visión tutelar. Así, los únicos dos que creían en la democracia eran la UCR y el PS.

 

Más tarde, en 1931, el dirigente socialista Coca sugiere que los partidos del momento no podían suplantar a las organizaciones de las que habían salido, sobre todo el PDP, que era un partido chico que trataba de superar el fracaso del proyecto originario de 1914-1916 de formar un partido orgánico de la burguesía, de la derecha democrática. Terminó casi desapareciendo para 1924. El PDP apuntaría únicamente a impedir el triunfo de la UCR, al que consideraban un partido peligroso que apela al sufragio popular conociendo la falta de educación política del pueblo. Sus dos palos: progresistas y demócratas,  estaban unidos por el espanto a la UCR, y no podían constituir un partido sólido por sus diferencias políticas y personales: en 1916 se presentan sólo en 6 distritos.

 

Relación partido-clase

 

En las décadas de 1910-1930 no hay partidos estrictamente clasistas. La composición policlasista de la UCR se aprecia en la base: en los cuadros medios y en la dirección está integrada por burgueses y clase media (abogados, médicos) Notar que ningún diputado es obrero y sólo uno (radical) es empleado. En materia de educación, no hay casi diferencia entre los diputados, eran la mayoría universitarios. En cuanto a profesión, hay aplastante mayoría de abogados, salvo en el PS, donde había más médicos. Los representantes del PS y PDP tenían ingresos algo más bajos que el resto y el PS tenía la mayor cantidad de nacidos en el extranjero. En materia de organización social las opciones son las tendencias conservadoras (mantener el régimen actual de la propiedad, del capital y del trabajo), evolucionista (admite la modificación gradual de las condiciones de la propiedad y del capital sin aceptar la teoría socialista) y socialista (afiliados del PS). La burguesía argentina en épocas del bicentenario opta por una definición de centro.

 

La política era una vía de integración y de ascenso social. El escalafón comienza en el espacio municipal (concejal, intendente), sigue por el provincial (diputado, senador, ministro) y termina en el nacional (diputado, senador, ministro). Con la LSP, el juego electoral competitivo sufre un cambio: las carreras comienzan a hacerse entonces dentro del aparato del partido. Aparece el puntero, un tipo capaz de aportar un número significativo de votos. No es sólo posibilidad de ascenso movilidad social: también aparece el político profesional. La selección de los legisladores dentro de cada partido se realiza mediante diferentes criterios: los conservadores pertenecen a la burguesía oligárquica, al grupo de los “nacidos para gobernar”, los socialistas a la clase media y algunos obreros, siendo elegidos por sus méritos partidarios, lo que resultaba en una carrera estable y cerrada, y los radicales eligen a sus legisladores entre la burguesía democrática y la clase media.

 

La composición policlasista de los partidos no significa que se comporten de igual modo en sus proposiciones políticas. Por ejemplo, aunque los conservadores son los voceros de los intereses ganaderos, los radicales dieron fuerte apoyo a los ganaderos todo a lo largo del periodo de su gobierno: 60% de las iniciativas pro-ganaderas del Congreso entre 1916 y 1930 vinieron de la UCR. La primera presidencia de Yirigoyen profundizó en el vínculo gobierno-clase obrera, relación que favoreció a los trabajadores (ferroviarios, portuarios, etc.), lo que se tradujo en votos para la UCR. A pesar de las intervenciones en las huelgas de 1917 y 1918, el gobierno tuvo éxito para ganarse la adhesión obrera. Pero la UCR tenía tensiones: diferencias entre la dirección y las bases que se hacen más evidentes luego de 1912, cuando el partido se transformó en una organización de masas que llevaron a su fractura en 1924.

 

La extensión geográfico-social de los partidos

 

La debilidad del sistema partidario argentino guarda alguna correspondencia con el modo en que la sociedad ha ido constituyéndose como capitalista. Es bien sabido que este proceso muestra notables diferencias y desigualdades entre provincias y regiones. La heterogeneidad es la nota distintiva. La sociedad argentina es capitalista porque el desarrollo de relaciones de producción de este tipo en la región pampeana subordina a todas las demás formas y regiones. Es importante ver la organización política del país en provincias y territorios nacionales. Los habitantes de los TN no votaban, aunque tampoco estaban expresamente excluidos: los pobladores de esas zonas eran habitantes, mas no ciudadanos, muchos de ellos eran indígenas. Además, los inmigrantes tampoco votaban, a menos que estuvieran nacionalizados. Tampoco las mujeres votaban. El padrón electoral era de algo más de un millón de habitantes, de los cuales 745 mil votaron en 1916 (9,9% de la pob. total) Así, la representación política era débil. El único partido de alcance nacional era la UCR, que se presenta en los quince distritos y en todos obtiene un porcentaje importante de votos. En la elección de 1922 se impone en diez distritos y en la de 1928 en catorce. El alcance nacional del radicalismo puede asociarse con el simétrico de la clase media urbana. Además, porciones importantes del electorado conservador habrían girado hacia la UCR. En Córdoba parece haber una correlación positiva entre modernización económico-social (expansión capitalista) y voto radicalista. Los hijos argentinos de los inmigrantes chacareros italianos y comerciantes españoles votan por el radicalismo. La Provincia de Buenos Aires es un caso difícil de encuadrar: los conservadores ganan en los distritos de población rural ganadera, enfeudada a la burguesía adinerada, mientras que la UCR muestra vitalidad en las ciudades y distritos agrícolas, en donde el aporte de extranjeros ha permitido la formación de una clase media de pequeños comerciantes y chacareros.

 

La conclusión de las elecciones de 1916, 1922 y 1928 es que el único partido de alcance nacional es la UCR y que existe otra gran fuerza en todos los distritos: el conservadurismo. El conservadurismo es una corriente política de alcance nacional, pero no es un partido de categoría nacional; es más una formación político-ideológica. Al no poder formar un partido que agrupe a las fuerzas conservadoras,  estas actúan mediante formaciones provinciales, desperdigando su potencial. El PDP, por ejemplo, fue a las elecciones de 1916 con una fórmula en seis distritos y se fragmentó en unidades provinciales en los otros: los conservadores no pueden constituir una fuerza única, orgánica. En 1922 se unifican electoralmente en la Concertación Nacional, y postulan la fórmula Piñeiro (una figura del régimen) y Núñez (uno nuevo, cordobés) En las elecciones de ese año logran 22,8%. En las elecciones de 1928, como Frente Único, van con la fórmula Melo-Gallo (uno era un radical de derecha, la UCR se había escindido en 1924), pero perdieron por goleada de nuevo, salvo en algunas provincias “tradicionales”.

 

El PS no se presenta en cuatro distritos en la del ’16, once en la del ’22 y trece en la del ’28. Es un partido porteño, en el ’16 ganan el segundo lugar en la ciudad, pero en el resto del país no pueden captar muchos votos, en las nacionales nunca llegó al 10%. En 1918 se escinde, nace el PC, y en 1928 de nuevo, con el Partido Socialista Independiente, que era de derecha.

 

La cuarta fuerza política es el PDP, clara expresión del pensamiento político liberal democrático, que tras el fracaso en las elecciones de 1916 se retira casi por completo, menos en la Provincia de Santa Fe. Luego de las elecciones del ’24 se eclipsa todavía más. Hay otros partidos muy menores: PS Argentino, UCR Bloquista, etc.

 

Los partidos y la mediación entre la sociedad civil y el Estado

 

La LSP permitió una efectiva competencia electoral entre partidos, amplió su participación y su capacidad de expresar intereses sociales diversos. Durante las gestiones radicales, la hegemonía sigue siendo burguesa, pero ya no organicista sino pluralista, lo que permite que el Parlamento se acerque más a la sociedad civil, no como en la ficción democrática del régimen oligarca. La mediación política se expresa de una doble forma: partidaria y corporativa. Una singularidad de la primera administración de Yrigoyen es poner de relieve a organizaciones obreras, dando curso favorable a sus demandas. También había relaciones corporativas con la burguesía, a través de la SRA, la UIA y la Confederación Argentina de Comercio,  Industria y Producción. El gobierno de la UCR fue el primero que se sentó a negociar con sindicalistas, anarquistas y socialistas.

 

El centro socialista y el comité radical son espacios político-partidarios que organizan sectores de la sociedad civil. Los centros del PS tenían biblioteca, ponen la Sociedad Luz, una especie de universidad popular, cooperativas, centros femeninos, bandas, coros, teatro, etc., apuntaba a construir una hegemonía diferente de la burguesa en el centro de la sociedad civil.

 

La UCR pone comités, comités universitarios, femeninos. Estos comités tienen como una continuidad con las relaciones paternalistas del régimen oligárquico, pero más institucional. Eran el nexo entre gobierno y electorado, y lo que más ayudó a Yrigoyen consolidar su popularidad. El principio paternalista permitió mantener una estructura jerárquica autoritaria en el partido, y ese equilibrio posibilitó la coexistencia de grupos con intereses antagónicos, combinando la concesión de oportunidades a clases medias, burgueses y terratenientes. El PS le criticaba a la UCR el asistencialismo por alimentos, ropa, asistencia médica y jurídica, plata, y, desde 1916, cantidad de empleos públicos, actos, marchas, bailes, fiestas, cine, etc. Lo que pasa es que la estrategia del socialismo fracasó, la de la UCR fue exitosa. La UCR tenía ligera mayoría en diputados, pero minoría en senadores.